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EFECTOS DE LA MÚSICA EN EL CEREBRO INFANTIL

Por: Paco Revert

La música es un elemento esencial en el desarrollo y aprendizaje de los niños/as. La música no solo ayuda a que nuestros niños/as se relajen, sino que también ayuda a desarrollar la memoria y el sentido de coor

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dinación del bebé.

Aquellos niños/as que crecen escuchando música, cantando canciones, y moviéndose al ritmo de la música gozan de un mejor sistema sensorial, creando más enlaces en las conexiones neuronales del cerebro.

Estudios demuestran que aquellos niños/as que participan activamente en actividades relacionadas con la música son aquellos que hacen las mayores conexiones, porque la música en los niños/as provoca:

  • Un aumento en la capacidad de memoria, atención y concentración de los niños/as.
  • Mejora la habilidad para la resolución de problemas matemáticos y de razonamiento complejo.
  • Hace que los niños/as puedan expresarse.
  • Al combinarse con el baile, estimula los sentidos, el equilibrio y el desarrollo muscular.
  • Estimula la creatividad y la imaginación infantil.
  • Enriquece el intelecto.
  • Hace que los niños/as puedan interactuar entre sí.
  • Aumenta la auto-estima de los niños/as.

La música tiene un efecto profundo en el estado de ánimo, en la inteligencia, en la memoria y en el lenguaje; como también en la salud y en sistema inmunológico.  El impacto de la música lo vemos todos los días…manipula nuestro estado de ánimo, enriquece nuestras vidas, y envuelve nuestras mentes.

música

¿Cómo afecta la música en nuestros niños/as?

  • Inteligencia—El escuchar música durante la infancia contribuye a crear ciertos patrones en el cerebro.  Nuestros niños/as nacen con billones de neuronas en el cerebro. Si estas neuronas no son utilizadas se pierden con el tiempo.  Que los niños/as reciban estimulo a través de la música hace que más neuronas funcionen en el cerebro…y mientras más neuronas se desarrollen, mas fácil se les hará aprender nuevas cosas y desarrollar nuevos talentos.  música3
  • Memoria—Los niños/as pueden acordarse de música que han escuchado ya desde los tres meses de vida. Además, el escuchar música también ayuda a los niños/as a acordarse de cómo hacer ciertas cosas, es decir, que si nuestros niños/as aprenden a realizar cualquier tipo de tarea mientras escuchan música, favorece a que la siguiente vez que vuelvan a oír dicha melodía, recuerden con facilidad la tarea realizada y por tanto les sea más fácil volver a reproducirla.
  • Entendimiento—El entendimiento y el lenguaje son ayudados por la habilidad de procesar información más rápidamente.  Aquellos niños/as que escuchan música de manera regular tienen un mayor CI (Cociente Intelectual).  La habilidad de entender y  procesar el lenguaje se consigue al entender los varios sonidos que crea el lenguaje hablando.  Los niños/as que suelen estar expuestos a la música se acostumbran a escuchar diferentes sonidos complejos, los cuales les ayudaran a discernir el lenguaje.
  • Emociones—Las emociones y los estados de ánimo están directamente vinculados a la música.  Es difícil para nosotros los adultos sentirnos felices durante una canción triste, como sentirnos tristes con una canción alegre.  Y así mismo es para los niños/as.  La música suave los ayuda a calmarlos, mientras que la música creativa los ayuda a estimularlos/activarlos.
  • Salud—La música puede tener un impacto poderoso en la salud. La música ayuda a restaurar las respiraciones, las cuales nos calman físicamente y nos ayuda con la presión arterial y los latidos cardíacos. La música también tiene el efecto de aliviar el dolor y promover la mejora física.

 


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CARACTERÍSTICAS NIÑOS Y NIÑAS CON DIFICULTADES ATENCIONALES. RECOMENDACIONES

Montse García

inatentos2Hay muchos niños y niñas con dificultades para prestar atención en sus clases, haciendo los deberes, incluso atendiendo a las instrucciones que les dan sus padres u otras personas y que a estos niños les resultan difíciles de seguir.

Según algunos estudios, la condición de Déficit de Atención (por diversos motivos) es más frecuente que los casos de niños inatentos con déficit de atención con hiperactividad. Por otra parte parece que en la primera condición se da más fracaso escolar, mientras que en los casos de hiperactividad hay más problemas de conductas (García Pérez, 2008).

Para tenerlo claro haremos una distinción entre los problemas atencionales de los niños inatentos y los hiperactivos.

  • Déficit de eficacia atencional (Niños inatentos). Esto se refiere a la calidad en la capacidad de atención: dificultades para atender a los detalles, para establecer conexiones entre los estímulos, comprender y relacionar señales, identificar los estímulos relevantes, etc…
  • Déficit de atención sostenida (Niños con hiperactividad). Consistente en no poder mantener la atención en algo durante mucho tiempo y todo ello acompañado de un excesivo movimiento.

inatento3Los niños inatentos sin hiperactividad parece que no tienen problemas para mantener la atención durante mucho rato, pero sin embargo el tiempo en que prestan atención no se dan cuenta de qué es lo importante. Poseen un tiempo cognitivo lento, no retienen o no consiguen recordar conceptos para nombrar o describir situaciones, ya que necesitan un periodo más largo para poder identificar cual es la información necesaria. Si se les da un plazo de tiempo más largo para elaborar sus respuestas éstas pueden ser más acertadas. Estos niños suelen tener una serie de problemas que se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Problemas en la comprensión y el razonamiento lógico.
    • Aún teniendo inteligencia normal o superior, suelen cometer errores en la ejecución de las operaciones de cálculo o bien van retrasados aprendiendo los mecanismos y procesos de las operaciones.
  • Pierden el rumbo de la tarea.
    • Como no suelen llamar la atención de los maestros en clase, es fácil para ellos ir a otro mundo y estar “ausentes” durante largos períodos en los que están sin captar la información necesaria para aprender lo que explica el profesor.
  • Auto observaciones orales.
    • Es característico que cuando reciben una instrucción la repitan de forma oral como medio de fijar los detalles concretos de lo que se les dice.
  • Poco Activos.
    • No se mueven en exceso, a veces incluso son poco activos y lentos. Pueden pasarse mucho tiempo sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. Muestran torpeza en su autonomía.
  • Dificultades sociales.
    • No suelen participar en peleas ni ser provocadores. A diferencia de los niños hiperactivos muestran menos conductas disruptivas por lo que son mejor aceptados.
  • Dificultades escolares.
    • Presentan más problemas en comprensión oral y de aprendizaje, retraso del lenguaje y dificultades en matemáticas que los que son hiperactivos.

Al tratarse de niños que no muestran conductas disruptivas y que suelen estar quietos, tranquilos y aparentemente atendiendo lo que se les dice, muchas veces pasan desapercibidos sin ser identificados como TDA hasta que se producen problemas escolares o fracaso escolar. Porque dado que estos niños muchas veces no completan sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores imprudentes y evitan actividades que requieren trabajo mental continuo y de mucha concentración, frecuentemente se les supone perezosos, desmotivados e irresponsables,

Algunas estrategias educativas a tener en cuenta para mejorar el rendimiento de estos niños son:

  • Programar actividades cortas y adecuadas a sus capacidades de atención y control.
  • Entrenamiento sistemático con técnicas que trabajen las diferentes áreas cognitivas: pensamiento, atención, lenguaje, memoria, percepción, flexibilidad y razonamiento.
  • Dividir las tareas en partes, indicando un tiempo límite de cada una y reforzando positivamente la realización correcta de cada una.
  • Priorizar calidad sobre cantidad.
  • Supervisar su trabajo.
  • Disminuir el ruido y otros estímulos distractores.
  • Tener buena organización de todas las actividades que tiene que hacer el niño, poner a la vista la planificación de las mismas.
  • Intercalar tareas menos motivadoras con otras tareas más activas.
  • Hacerles conscientes de la importancia de su implicación en los estudios sin alterarnos, usando un tono de voz tranquilo.

A su vez si se quiere que en casa los niños estén más motivados hacia el aprendizaje pero sin adoptar posturas que ataquen la autoestima del niño habría que tener en cuenta que se deben evitar ciertas expresiones típicas y mensajes erróneos que se envían muchas veces a los niños y que hay que evitar.

  • Desautorizar. A uno de los progenitores o a un docente es un error, esto los desorienta.
  • Exageración. “Eres el mejor”, aunque son expresioneinatencións que se usan para dar ánimos, es mejor concretar lo que hace bien y evitar fomentar la competitividad.
  • Desesperación y derrotismo: “Estoy harto”, “Haz lo que te dé la gana. Yo ya paso”. Esto se dice una y otra vez pero se queda en un desahogo y no se introducen propuestas ni soluciones. Los niños saben que todo seguirá como está cuando pase el enfado.
  • Generalización. “Nunca haces lo que se te dice, siempre desobedeces”. No puede ser verdad que nunca obedezca ni que siempre haga todo mal. Es mejor reconocer lo que hace bien y concretar lo que puede hacer mejor.
  • Expectativas negativas. “El día de mañana no servirás para nada”. El peso de esta expectativa de fracaso puede terminar en desmotivación, además estas frases pueden quedar en la mente del niño y pasar a formar parte de su autoconcepto.
  • Etiquetas. “Eres malo”. Si utilizamos el verbo ser transmitimos que se trata de la esencia del niño y que no puede cambiarlo, mejor hablar de sus conductas “te estás portando mal”, ya que esto sí puede mejorarlo el niño.

Por último si queremos mejorar la comunicación con los hijos inatentos se pueden seguir estas sencillas recomendaciones que ayudan a utilizar una comunicación más asertiva:

  • Fomentar el uso de recompensas verbales y materiales.
  • Mirar a los ojos al niño cuando vamos a hablarle.
  • Tocarle suavemente para recuperar su atención.
  • Hablarles de forma clara y precisa, con mensajes cortos y de fácil comprensión.
  • Dar las órdenes poco a poco y no de una sola vez.
  • Estos niños suelen tener baja tolerancia a la frustración por lo que se sugiere que cuando se enfade por algo que no le gusta nos esperemos un tiempo antes de seguir conversando con ellos.
  • A veces se evitan reacciones indeseadas anticipándole con tiempo las cosas que tienen que hacer y que a ellos no les gustan.
  • Proporcionar de vez en cuando situaciones en las que sabemos que va a tener éxito y darle mensajes motivadores para alentarle a seguir.
  • Alternar actividades más complejas y más aburridas junto con otras en las que destaquen sus virtudes y sean más motivadoras.
  • Valorar todos los esfuerzos que realicen y no enviar continuamente mensajes críticos hacia ellos.

Bibliografía utilizada
Información extraída de: http://www.fundacioncadah.org


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¿QUÉ ES LA ECPATÍA?

ECPATÍADice J.L. González de Rivera, Catedrático de Psiquiatría que “Ecpatía es un nuevo concepto, complementario de empatía, que permite el apropiado manejo del contagio emocional y de los sentimientos inducidos”.

González de Rivera también indica que Ecpatía es lo contrario de la Empatía y se define como un proceso voluntario de exclusión de sentimientos, actitudes, pensamientos y motivaciones inducidas por otro.

El término Empatía es mucho más conocido por todos, muchos sabemos de las bondades de ser empáticos y lo que la empatía mejora nuestras relaciones interpersonales. Tomamos pues una de las acepciones más aceptadas de empatía: “La acción y la capacidad de ser sensible a, comprender o darse cuenta de, los sentimientos, pensamientos y experiencias de otra persona, sin que estos sentimientos, pensamientos y experiencias hayan sido comunicados de una manera objetiva o explícita”.

Después de leer ambas definiciones tal vez os preguntáis cómo es posible que ambos conceptos estén relacionados y sean necesarios para una buena gestión emocional. Leed la siguiente historia budista a ver qué os parece:

Un monje, imbuido de la doctrina budista del amor y la compasión por todos los seres, encontró en su peregrinar a una leona herida y hambrienta, tan débil que no podía ni moverse. A su alrededor, leoncitos recién nacidos gemían intentando extraer una gota de leche de sus secos pezones. El monje comprendió perfectamente el dolor, desamparo e impotencia de la leona, no solo por sí misma, sino, sobre todo, por sus cachorros. Entonces, se tendió junto a ella, ofreciéndose a ser devorado y así salvar sus vidas.

A través de esta pequeña historia nos damos cuenta de que tal vez es necesario ponerle límites a la empatía ya que de no ser así podemos llegar a involucrarnos tanto en la vida y los problemas de los demás que, lejos de ser un pilar de sujeción y ayuda, lo que conseguimos es dañarnos a nosotros mismos. Por esta razón podemos considerar la ecpatía como una nueva habilidad compensadora que nos permitirá regular nuestra capacidad empática.

Como se ha dicho es J.L. González quien propone este nuevo término Ecpatía, tomado del griego ek-patheia, y que literalmente significa “sentir fuera”, y que el autor define como “proceso mental de exclusión activa de los sentimientos inducidos por otros”.

El autor nos aclara que Ecpatía no es lo mismo que la frialdad, indiferencia o dureza afectiva característica de las personas carentes de empatía, sino que es una maniobra o acción mental positiva compensadora de la Empatía, no su mera carencia.

Fijaos a través de estos ejemplos en algunas implicaciones que puede tener el desarrollo de esta habilidad propuesta por González tanto en la vida profesional de algunas personas como en la personal de otros.

Ejemplo nº 1

Luis acude a la consulta psicológica porque siente una gran angustia vital. Le cuenta a su psicóloga un tema muy complejo y duro, mientras que la terapeuta la escucha activamente mostrando una gran empatía por Luis fruto de la cual se genera una buena relación terapéutica entre amoas necesaria para el buen funcionamiento de la terapia. Sin embargo, tras varias sesiones, la empatía que la psicóloga muestra por Luis se va exacerbando llegando hasta el punto de que se “contagia emocionalmente” de las emociones negativas que está sintiendo su paciente. ¿Está ayudando la psicóloga a Luis a solucionar el problema? La respuesta sería NO. La profesional necesita mantener cierta distancia emocional que le permita “sostener” las emociones de Luis para poder ayudarle con su problema. ¿Entraría aquí en juego la Ecpatía compensando el exceso de empatía mostrado?

Ejemplo nº 2.

Ginés es cuidador habitual de Genaro, padre del primero y enfermo de Alzheimer desde hace 4 años. La enfermedad que sufre  Genaro lo hace dependiente de  su hijo las 24 horas del día, y éste, queriendo como quiere a su padre, sufre también al ver como día a día Genaro va perdiendo más facultades y se va deteriorando. Este sufrimiento de Ginés está propiciado en parte por la empatía que siente hacia su padre y hacia las circunstancias que le rodean. 

Mucha gente le dice a Ginés que es necesario que ponga freno a ese “contagio emocional”, que debería cuidarse él para poder ser un cuidador útil, sin embargo para él resulta tremendamente difícil no dejarse influir por el dolor de ver a su padre en ese estado. Aquí la Ecpatía sería aquella habilidad que permitiría a Ginés frenar el estrés emocional que siente ante la enfermedad de su padre.

Por tanto, y a modo de conclusión la Ecpatía sería la acción mental compensatoria que nos protege de la inundación afectiva y que impediría que nos dejemos arrastrar por las emociones ajenas. Así, según dice J.C. Bermejo, “mientras la empatía comporta metafóricamente hablando “ponerse en el lugar del otro”, la ecpatía comportaría “ponerse en el propio lugar”, y bien es sabido que ambas cosas son necesarias”.

 Montse García

Bibliografía consultada
"Empatía y Ecpatía"- J.L. Gonzáles de Rivera Revuelta- Psiquis, 2004; 25 (6): 243-245


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CONDUCTAS DESEABLES EN EL AULA. Intervención principio de Premack

 Texto adaptado de Kazdin, 1975.

En el aula de una escuela infantil, tres niños se pasaban el tiempo corriendo alrededor de las mesas, gritando, empujando las sillas o jugando.

Cuando se les reñía, ellos seguían con su comportamiento no deseado. Para aumentar la conducta de estar sentados y callados se siguió el procedimiento siguiente: Cuando estaban quietos y sentados por un breve espacio de tiempo, se les decía que podían correr y gritar. Con pocas sesiones, los niños pasaban cada vez más tiempo sentados y callados.

conductaaulaLa intervención se basará en la técnica inspirada en el Principio de Premack. Esta técnica lo que  trata es de incrementar una conducta/s deseable/s de baja ocurrencia, en nuestro caso aumentar la conducta de los niños de estar sentados y callados. Es una técnica poco intrusiva en la que el niño tiene el propio control de las consecuencias.

 Es un procedimiento operante basado en el Principio de Premack, este principio es el siguiente:

“Dadas dos respuestas en un procedimiento de condicionamiento operante, la respuesta más probable reforzará a la conducta menos probable; la respuesta menos probable no reforzará a la conducta más probable.”

Premack verificó experimentalmente que se podía utilizar la conducta más probable (la que le gusta al niño) para reforzar la ocurrencia de la menos deseada o probable (la que nosotros queremos establecer).

De acuerdo con el texto del ejemplo parece que se aplicó el Principio de Premack para reducir la conducta indeseada de los niños y aumentar la deseada. Los elementos utilizados para la aplicación de la técnica fueron:

  • Conducta preferida por los niños (comportamiento no deseado): correr alrededor de las mesas, gritando y empujando las sillas o jugando. Esta es la conducta que más le gusta realizar a los niños y por lo tanto la más probable. Este es el comportamiento que se utilizará para “REFORZAR” la conducta menos probable pero deseada por nosotros.
  • Actividad menos preferida por los niños (comportamiento deseado por nosotros): que los niños se estén sentados y callados. Esta es la actividad menos preferida por los niños, por eso será la que se ha de “REFORZAR” con la actividad preferida por ellos.

 Por tanto,  cada vez que los niños lograban estar quietos y callados por un breve periodo de tiempo (actividad menos preferida),  contingentemente se les reforzaba permitiéndoles llevar a cabo la conducta preferida por ellos, es decir, correr alrededor de las mesas, gritando y empujando las sillas o jugando. Esta forma de proceder ha propiciado que los niños, premiados con algo que les gusta hacer, aumenten cada vez más el tiempo de realización de la conducta que nosotros deseamos establecer y consecuentemente disminuyan el comportamiento indeseado.

Otros métodos alternativos que podrían utilizarse para obtener los mismos resultados podrían ser los siguientes:

  • Sobrecorrección. Consistente en que tras la realización de una conducta inadecuada, el niño ha de llevar a cabo una conducta que remedie las consecuencias negativas de dicho comportamiento negativo (sobrecorregir). Se trata de un procedimiento aversivo porque provee de contingencias negativas por la realización de una conducta, las respuestas emocionales o de contracontrol no suelen ser muy fuertes.
  • Coste de respuesta. Consiste en la retirada de un reforzador de forma contingente con la emisión de una conducta que se desea eliminar. Se denomina también “castigo negativo” porque para reducir la conducta inadecuada se retira un reforzador. Produce efectos muy rápidos y es posible que haya respuestas emocionales y conductas de agresión con mayor probabilidad que con la sobrecorrección.
  • Tiempo Fuera de Reforzamiento. Consiste en sacar a la persona de la situación (o retirar ésta) en la que está obteniendo reforzamiento de manera contingente a la emisión de la conducta que se desea reducir. Puede usarse cuando se han identificado los reforzadores, aunque no se puedan controlar la emisión de estos.

Conclusión

Con anterioridad a la aplicación del principio de Premack, cada vez que los niños se comportaban de esa forma eran reñidos o castigados por su actitud, sin embargo tras introducir este procedimiento los niños no experimentaban esa reacción negativa  porque lo que se está haciendo es producir en el niño un aprendizaje conductual nuevo e incompatible con su forma de proceder actual. El mensaje que que se interioriza no es: “si me porto mal me castigan” sino: “si hago las cosas mejor me puedo beneficiar de ciertos privilegios y pasármelo mejor.”

Montse García

Bibliografía utilizada
 Sampascual, G. (2004). Psicología de la educación (Capítulos 2, 3 y 4). Madrid. UNED.
 http//www.psicodiagnosis.es.
 Labrador F.J. (2008). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid. Pirámide.
 


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¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS

Autor: Francisco Revert

De todos es sabido que cuando una pareja rompe su relación, en la mayoría de los casos, estas entran en un proceso doloroso y complicado de abordar, y sobre todo cuando encontramos dentro del proceso de separación hijos menores. Realizar un mal abordaje del proceso de ruptura de la pareja de cara a nuestros hijos puede implicar graves problemas emocionales y de desarrollo en los menores.DIVORCIO

Es nuestro deber como padres y adultos, encargarnos que dicho proceso de separación se produzca de la mejor manera con el fin de preservar lo mejor para nuestros hijos.

¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS?

La vida nos cambia a todos y a cada uno nos afectará de una manera.

  • A los padres: les cambiarán las rutinas, deberán encargarse de tareas que anteriormente no realizaban, algunos deberán ampliar su jornada laboral o buscar empleo y sobre todo deberán afrontar en solitario la crianza de sus hijos.
  • A los hijos: deberán acostumbrarse a vivir con cada uno de sus padres por separado, y alternar en distintas viviendas y sobre todo acostumbrarse a no disponer del contacto simultáneo con ambos progenitores.
  • Los sentimientos nos cambian.
  • La ruptura de la pareja nos generará dolor y pérdida, y este dolor vendrá generado por sentimientos como: la frustración, el alejamiento de un ser querido, la soledad o la añoranza de aquello que ya no existe.
  • Nos pueden aflorar sentimientos de rabia, enfado o cólera en la pareja, por lo que deberemos saber manejar dichas emociones y encauzarlas de manera sana para saber alejar a nuestros hijos de ellas y ayudarles a superarlo.

DIVORCIO2Afloran sentimientos negativos en los padres.

  • Ansiedad por enfrentarse a solas con la crianza de nuestros hijos.
  • Sentimientos de culpabilidad por la ruptura de la pareja.
  • Sentimientos de culpa por no poder dedicar a los hijos el tiempo que necesitan.
  • Sentimientos de culpa por ver mermados los ingresos y no poder dar a los hijos todo aquello que necesitan o desean.
  • No hablar con los hijos de lo ocurrido por no hacer daño.

Pero podemos crear alternativas:

  • Apoyarnos con la familia.
  • Confiar en uno mismo de que la cosa se superará, aceptar la ruptura.
  • Saber que nuestros hijos solo necesitan: nuestro afecto, nuestra presencia y compartir su vida diaria con nosotros.

¿Cómo decírselo a nuestros hijos?

  • Hablar de la ruptura es cosa de ambos progenitores.
  • Debemos consensuar que se le va a decir a los menores.
  • Evitemos expresiones emocionales.
  • Si no estamos preparados, abordemos primero nuestro proceso de separación.
  • Todo aquello que sea irrelevante y que pueda hacer daño a nuestros hijos no se lo cuente (hay cosas que a nuestros hijos no les interesa).
  • Expliquemos las cosas de manera clara y hagamos ver que los padres vamos a seguir ahí.
  • Expliquemos las cosas con claridad y no atribuyan culpables a la situación.
  • NO DUDEN en expresar afecto y cariño mientras explican a sus hijos la nueva situación.
  • Trasmitan que su decisión de adultos nada tiene que ver con el amor que tienen de cara a ellos y que no es una situación en la que ellos van a tener que tomar ninguna decisión.

¿En qué puede cambiar la conducta de nuestros hijos?

Los principales cambios que vamos a poder notar en nuestros hijos vendrán dados por, cambios en las comidas, en el sueño o sobre todo en el acatamiento de las normas o las notas escolares. Con ello están mostrando su enfado o ansiedad ante lo que está sucediendo. No se alarmen, tranquilícense, permanezcan atentos, informen a su entrono de lo que está sucediendo, no lo justifiquen y no permita que sea una excusa para no acatar sus responsabilidades.

DIVORCIO3¿Cómo afecta el divorcio según la edad?

  • De los 3 a los 7 años: dolores de barriga o cabeza, rabietas o recuperando conductas infantiles ya superadas como el control de esfínteres. Es muy importante hacerles ver a estas edades que sus padres van a estar ahí y mostrarles mucho afecto. Conviene una buena comunicación entre los progenitores y dejar de lado sus problemas.
  • De los 7 a la adolescencia (14): muchas rabietas y pueden aliarse con uno de los progenitores por intereses propios. Es muy importante detener estas conductas.
  • A partir de los 14: se alejan de los padres y se alían con su grupo de iguales. Si esto no se controla podemos hacer que se encierren en un mundo alejado de los padres y tomando conductas de riesgo.

Entenderse o enfrentarse.

Son muchos los sentimientos negativos, las emociones, las presiones sociales,…los que nos llevan a no querer entenderse con nuestra ex – pareja e incluso odiarla, pero caemos en un grave error, pues estos continuos conflictos, dañan gravemente el desarrollo de los hijos que tenemos en común.

Los riesgos del divorcio para los hijos.

  • Primero: nunca debemos utilizar a nuestros hijos como mensajeros si no queremos mantener contacto con la otra parte y mucho menos hablar mal de la otra parte en presencia de nuestros hijos. De esta forma evitamos producir tensión y ansiedad en nuestros hijos.
  • Segundo: no entorpezcamos la comunicación de nuestros hijos con el otro progenitor, es esencial para los menores mantener el vínculo con ambos progenitores.

Los abuelos y las nuevas parejas son también familia.

No olvidemos que los abuelos de los menores y las nuevas parejas de los progenitores son también parte esencial en la crianza de los menores, y debemos saber que juegan un papel esencial en la vida de los mismos.

Bibliografía
Basado en el documento “Ruptura de la Pareja” – José Manuel Aguilar Cuenca (psicólogo)
 


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EL GENOGRAMA EN PSICOLOGÍA

 

GENOGRAMAUn genograma es un gráfico que registra información sobre los miembros de una familia y sus relaciones sobre por lo menos tres generaciones. Los genogramas muestran la información familiar en una forma que permite contemplar de un vistazo rápido patrones familiares complejos y  además es una fuente rica de hipótesis acerca de cómo un problema clínico puede estar conectado con el contexto familiar y la evolución del problema y del contexto con el tiempo.

Los genogramas muestran:

  • La estructura de una familia.
  • Las relaciones entre los miembros de una familia.

Diferentes teorías psicológicas  adjudican una gran importancia al funcionamiento familiar. Precisamente para poder tener una organización visual del grupo familiar que contenga una gran información confeccionamos el genograma que puede ser utilizado en psicología como un instrumento técnico muy valioso.

El genograma es un intento de sistematizar y tornar visible la urdimbre complicada que constituyen las relaciones familiares. Cuando hablamos de familia, no se incluye exclusivamente al grupo familiar conviviente, sino también a la familia extensa.

 Algunas de las razones que se esgrimen en defensa de la utilización del genograma en el proceso psicodiagnóstico son que:

  • Condensa abundante información del grupo familiar.
  • Es ágil porque si conoces la simbología es rápido acceder al tipo de relaciones familiares existentes.
  • Promueve la formulación de hipótesis, dada la facilidad de comprensión y la abundante información que contiene un genograma.

A continuación dejo un ejemplo de un genograma junto con el relato que ha permitido construirlo.

 genogramarelatogenogramagráfico

 Para poder realizar e interpretar adecuadamente un genograma se debe conocer la simbología que se utiliza. Generalmente estos son los símbolos que se usan para construir genogramas, aunque se pueden observar pequeñas diferencias con la simbología del caso expuesto estas no son de consideración.

 GENOGRAMA1

GENOGRAMA2

GENOGRAMA3

Existen programas informáticos que permiten elaborar estos genogramas, uno de ellos es GENOPRO el cual se puede descargar entrando en las siguientes páginas.

GENOPRO

http://genopro.softonic.com/

Montse García

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

“El genograma: un aporte valioso al Psicodiagnóstico – Lic. Milagros Goñalons

http://cambiodemodelo.blogspot.com.es/2007/11/genograma.html

Practicum Virtual Psicología Clínica – UNED


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MIEDOS INFANTILES A LOS RUIDOS FUERTES

MIEDORUIDOS3Todos conocemos a algunos niños pequeños que temen a los ruidos fuertes,  en concreto a los petardos, tracas, incluso a la explosión de un globo o a un portazo muy brusco. Estos niños y niñas suelen ponerse muy nerviosos, empiezan a llorar y sus reacciones negativas van en aumento si no se les aparta rápidamente del estímulo que temen. Sólo les consuela ser abrazados por algún ser querido y que les alejen de la zona donde ya no oiga los ruidos.

Los padres que tienen hijos con estos temores puede que hayan probado diferentes estrategias para que no se aterroricen cuando escuchan estos sonidos:  intentar tranquilizarles, explicarle lo que es, darle información para que sepa que no pasa nada, asegurar que sus padres le protegen por lo que no está en peligro… Pero, sin embargo,  parece que lo único que realmente le consuela es dejar de escuchar los ruidos.

Una buena manera de empezar a tranquilizarnos  y adquirir perspectiva es informarnos en primer lugar sobre los miedos más comunes que sufren los niños desde 1 año a los 8 años según la etapa evolutiva que atraviesan.

  • 1 año: separación de los padres, ir al baño, heridas, personas extrañas.
  • 2 años: ruidos fuertes, animales, oscuridad, separación de los padres.
  • 3-5 años: disminuyen el miedo a la pérdida de soporte y a los extraños. Se mantienen el miedo a los ruidos fuertes, a la separación, a los animales y a la oscuridad. Aumentan el miedo al daño físico y a las personas disfrazadas.
  • 6-8 años: disminuyen el miedo a los ruidos fuertes y a las personas disfrazadas. Se mantienen el miedo a la separación, a los animales, a la oscuridad y el daño físico. Aumentan el miedo a los seres imaginarios (brujas, fantasmas), tormentas, soledad y escuela.

MIEDORUIDOS2Por tanto si observamos el cuadro anterior comprobaremos que el miedo a los ruidos fuertes es evolutivo y normal en la etapa que abarca de los dos a seis años de edad. A medida que el niño crece, si la intensidad de su miedo permanece igual o se intensifica ya podemos empezar a preocuparnos por este problema. Hay que tener en cuenta que la especie humana está biológicamente preparada para aprender respuestas fóbicas a estímulos que filogenéticamente han constituido una amenaza para la supervivencia de la especie.

Así lo que nos interesa es saber si en realidad vuestro hijo o hija está sufriendo un miedo “normal” para su edad o bien la intensidad y el malestar que le producen los sonidos fuertes se puede empezar a catalogar más como una respuesta fóbica.

Digamos que el “quid” de la cuestión está en observar si la respuesta es desproporcionada en relación al estímulo. Por ejemplo una respuesta apropiada sería tenerle miedo a los leones porque el estímulo es verdaderamente peligroso, pero en cambio si se reacciona del mismo modo ante una paloma podría considerarse como fobia animal.

MIEDORUIDOSAsimismo es importante comprobar si la respuesta resulta desadaptada, eso es si la alta intensidad de su reacción le causa malestar, preocupación, alteraciones psicofisiológicas (temblores, náuseas, mareos, pesadillas, etc.) y conductas perturbadoras (gritos, llantos, rabietas…), que estén interfiriendo en el estilo de vida del niño o niña y estén repercutiendo negativamente en su desarrollo personal, vida familiar o en cualquier otra área.

 Puede ocurrir  que los padres no sean capaces de localizar ninguna situación vivida por el niño o niña que haya “condicionado” al infante a tener miedo de estos sonidos estrepitosos y esta sensación de no tener una causa conocida aún produce más angustia en los progenitores.

 Sin embargo en este sentido es bueno tener en cuenta que en ocasiones el aprendizaje de estas respuestas de temor no se adquieren solo a través de experiencias directas. Las experiencias negativas pueden ser vicarias, lo que significa que el niño o niña puede haber visto a otros, en vivo o filmados. Otro modo de adquisición es la transmisión de información amenazante, esto es muy típico en los padres, abuelos, etc. cuando avisamos a nuestros hijos de lo peligrosos que son ciertos ruidos, cosas, o animales. Por este motivo NO es aconsejable intentar disuadir a nuestros hijos “amenazándoles” con que si hacen algo que no queremos se encontrarán con el “hombre de los petardos” y cosas así.

 Es útil que los padres observemos las reacciones que van teniendo los niños ante los estímulos temidos y que anotemos la frecuencia con que tienen estos miedos, si tienen alguna pesadilla relativa a los mismos, si la intensidad de sus reacciones es alta y sobre todo si consideramos que estos miedos le impiden desarrollar una vida normal. Si  la frecuencia o la intensidad le producen gran malestar es aconsejable que acudas a la consulta de un psicólogo para que pueda evaluar con exactitud este problema y aplicarle el tratamiento adecuado al niño, que en el caso de las fobias específicas son muy eficaces.

 A modo de conclusión diré que aunque no es bueno extremar nuestras preocupaciones ya que los miedos evolutivos forman parte del desarrollo normal de nuestros hijos, tampoco debemos subestimar el sufrimiento de nuestros pequeños bajo la creencia de que con el tiempo todos estos problemas irán desapareciendo, por lo que considero que no hay que quitarle importancia sino informarse a través de fuentes fiables y emplear el sentido común.

 Montse García