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¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS

Autor: Francisco Revert

De todos es sabido que cuando una pareja rompe su relación, en la mayoría de los casos, estas entran en un proceso doloroso y complicado de abordar, y sobre todo cuando encontramos dentro del proceso de separación hijos menores. Realizar un mal abordaje del proceso de ruptura de la pareja de cara a nuestros hijos puede implicar graves problemas emocionales y de desarrollo en los menores.DIVORCIO

Es nuestro deber como padres y adultos, encargarnos que dicho proceso de separación se produzca de la mejor manera con el fin de preservar lo mejor para nuestros hijos.

¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS?

La vida nos cambia a todos y a cada uno nos afectará de una manera.

  • A los padres: les cambiarán las rutinas, deberán encargarse de tareas que anteriormente no realizaban, algunos deberán ampliar su jornada laboral o buscar empleo y sobre todo deberán afrontar en solitario la crianza de sus hijos.
  • A los hijos: deberán acostumbrarse a vivir con cada uno de sus padres por separado, y alternar en distintas viviendas y sobre todo acostumbrarse a no disponer del contacto simultáneo con ambos progenitores.
  • Los sentimientos nos cambian.
  • La ruptura de la pareja nos generará dolor y pérdida, y este dolor vendrá generado por sentimientos como: la frustración, el alejamiento de un ser querido, la soledad o la añoranza de aquello que ya no existe.
  • Nos pueden aflorar sentimientos de rabia, enfado o cólera en la pareja, por lo que deberemos saber manejar dichas emociones y encauzarlas de manera sana para saber alejar a nuestros hijos de ellas y ayudarles a superarlo.

DIVORCIO2Afloran sentimientos negativos en los padres.

  • Ansiedad por enfrentarse a solas con la crianza de nuestros hijos.
  • Sentimientos de culpabilidad por la ruptura de la pareja.
  • Sentimientos de culpa por no poder dedicar a los hijos el tiempo que necesitan.
  • Sentimientos de culpa por ver mermados los ingresos y no poder dar a los hijos todo aquello que necesitan o desean.
  • No hablar con los hijos de lo ocurrido por no hacer daño.

Pero podemos crear alternativas:

  • Apoyarnos con la familia.
  • Confiar en uno mismo de que la cosa se superará, aceptar la ruptura.
  • Saber que nuestros hijos solo necesitan: nuestro afecto, nuestra presencia y compartir su vida diaria con nosotros.

¿Cómo decírselo a nuestros hijos?

  • Hablar de la ruptura es cosa de ambos progenitores.
  • Debemos consensuar que se le va a decir a los menores.
  • Evitemos expresiones emocionales.
  • Si no estamos preparados, abordemos primero nuestro proceso de separación.
  • Todo aquello que sea irrelevante y que pueda hacer daño a nuestros hijos no se lo cuente (hay cosas que a nuestros hijos no les interesa).
  • Expliquemos las cosas de manera clara y hagamos ver que los padres vamos a seguir ahí.
  • Expliquemos las cosas con claridad y no atribuyan culpables a la situación.
  • NO DUDEN en expresar afecto y cariño mientras explican a sus hijos la nueva situación.
  • Trasmitan que su decisión de adultos nada tiene que ver con el amor que tienen de cara a ellos y que no es una situación en la que ellos van a tener que tomar ninguna decisión.

¿En qué puede cambiar la conducta de nuestros hijos?

Los principales cambios que vamos a poder notar en nuestros hijos vendrán dados por, cambios en las comidas, en el sueño o sobre todo en el acatamiento de las normas o las notas escolares. Con ello están mostrando su enfado o ansiedad ante lo que está sucediendo. No se alarmen, tranquilícense, permanezcan atentos, informen a su entrono de lo que está sucediendo, no lo justifiquen y no permita que sea una excusa para no acatar sus responsabilidades.

DIVORCIO3¿Cómo afecta el divorcio según la edad?

  • De los 3 a los 7 años: dolores de barriga o cabeza, rabietas o recuperando conductas infantiles ya superadas como el control de esfínteres. Es muy importante hacerles ver a estas edades que sus padres van a estar ahí y mostrarles mucho afecto. Conviene una buena comunicación entre los progenitores y dejar de lado sus problemas.
  • De los 7 a la adolescencia (14): muchas rabietas y pueden aliarse con uno de los progenitores por intereses propios. Es muy importante detener estas conductas.
  • A partir de los 14: se alejan de los padres y se alían con su grupo de iguales. Si esto no se controla podemos hacer que se encierren en un mundo alejado de los padres y tomando conductas de riesgo.

Entenderse o enfrentarse.

Son muchos los sentimientos negativos, las emociones, las presiones sociales,…los que nos llevan a no querer entenderse con nuestra ex – pareja e incluso odiarla, pero caemos en un grave error, pues estos continuos conflictos, dañan gravemente el desarrollo de los hijos que tenemos en común.

Los riesgos del divorcio para los hijos.

  • Primero: nunca debemos utilizar a nuestros hijos como mensajeros si no queremos mantener contacto con la otra parte y mucho menos hablar mal de la otra parte en presencia de nuestros hijos. De esta forma evitamos producir tensión y ansiedad en nuestros hijos.
  • Segundo: no entorpezcamos la comunicación de nuestros hijos con el otro progenitor, es esencial para los menores mantener el vínculo con ambos progenitores.

Los abuelos y las nuevas parejas son también familia.

No olvidemos que los abuelos de los menores y las nuevas parejas de los progenitores son también parte esencial en la crianza de los menores, y debemos saber que juegan un papel esencial en la vida de los mismos.

Bibliografía
Basado en el documento “Ruptura de la Pareja” – José Manuel Aguilar Cuenca (psicólogo)