Ontinyent psyco-logo

Un rincón para hablar de psicología y logopedia


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LA TRICOTILOMANÍA

LA TRICOTILOMANÍA

Montse García
Psicóloga col. nº CV11233

 

 

Es posible que algunos de vosotros conozcáis algún caso de tricotilomanía, sin embargo no es habitual que la persona que la sufre haya acudido a un médico o a un profesional de la salud mental a que le diagnostiquen tal trastorno y por tanto aún es más improbable que se haya sometido a tratamiento.

tricotilomani_aLa tricotilomanía es un término acuñado por Hallopeau hace un siglo y es una palabra que proviene del griego “locura de arrancarse el pelo”. Pero, ¿en qué consiste? Para decirlo de un modo sencillo se trata de un trastorno en el que las personas que lo padecen se arrancan los cabellos, el vello de las cejas y pestañas o el vello púbico, el vello corporal o incluso la barba con pérdida abundante y no debido a ninguna enfermedad médica . Entre ellas hay personas que después de arrancarse el pelo muerden o se comen su raíz (tricofagia). Algunas personas pueden limitarse a quitarse el pelo de una zona o de varias de ellas.

En el manual diagnóstico editado por el APA en su versión DSM-IV-TR aparece este trastorno dentro de la sección dedicada a los TRASTORNOS DEL CONTROL DE IMPULSOS, junto con el Juego Patológico, el Trastorno explosivo intermitente, la cleptomanía y la piromanía. Estos trastornos se caracterizan por la incapacidad de la persona para resistir un impulso que produce una conducta dañina. Habitualmente, la persona experimenta un aumento de la activación o de la tensión y cuando realiza el acto de arrancarse el pelo es cuando siente un alivio o gratificación, en psicología diríamos que la persona ha sido reforzada negativamente. Incluso después de emitir la conducta es posible tener sentimientos de culpa o de remordimiento.

No obstante en el actual manual diagnóstico DSM-V está encuadrado dentro de los Trastornos obsesivos-compulsivos y trastornos relacionados, pero se sigue denominando Tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo) y se codifica como 312.39 (F63.3).TRICOTILOMANÍA7

Hay casos de personas que tienen este desorden y logran esconderlo durante mucho tiempo ya que en determinadas modalidades como la de arrancarse el pelo de la cabeza, las calvicies que se provocan son relativamente fáciles de ocultar (sobre todo si se tiene el pelo largo).

La mayoría de la gente empieza a arrancarse el cabello entre los 11 y los 13 años, aunque también existen casos de inicio más temprano. Según la investigación si se inicia en la infancia o adolescencia se produce igual en hombres y mujeres, pero cuando el inicio es más tardío hay mayor número de mujeres que de hombres que lo padecen. Dado que es habitual que la tricotilomanía se presente en la época del desarrollo, puede llegar a ser bastante incapacitante ya que los niños o adolescentes que la sufren suelen retraerse, sentir vergüenza, tener problemas de autoestima, etc… que les impiden relacionarse adecuadamente con su entorno.

Aunque aún no hay muchos estudios que respalden los tratamientos efectivos para esta dolencia, en algunos casos el médico puede prescribir algún tipo de medicamento que ayude a controlar una ansiedad excesiva o una sobrecarga de estrés, uno de los fármacos que suelen recetarse es la clomipramida. No obstante en general se considera que la terapia de elección para la Tricotilomanía es la Terapia Cognitivo Conductual. En el marco de esta terapia el psicólogo diseñará un tratamiento compuesto por diferentes técnicas que irá enseñando a utilizar al paciente para que aprenda a hacerse consciente y a controlar este trastorno. Entre este conjunto de técnicas la principal es la llamada Inversión del Hábito de Azrin y Nunn (1973, 1978), método que también ha resultado ser efectivo en tics y en hábitos como morderse la uñas (onicofagia). Otros componentes de este programa son la utilización de técnicas de relajación para el control del estrés, la detención del pensamiento y la restructuración cognitiva.TRICOTILOMANÍA8

La tricotilomanía se considera una dolencia crónica, que tiene mejor pronóstico si se ha iniciado en la infancia, lo que no significa que no continuará en etapas posteriores. Puede ser temporal, pero también puede volver con más intensidad posteriormente ya que es recidivante. Sin embargo también puede ocurrir que tras un periodo con tricotilomanía, esta no vuelva a presentarse y su eliminación sea definitiva.

Es recomendable en cualquier caso ir al médico y/o al psicólogo en cuanto se detecten indicios de que exista este trastorno, en el caso de los niños son los padres generalmente quienes primero detectan este comportamiento y también quienes acudirán a solicitar ayuda.

Seguidamente dejo unos links de webs con información interesante sobre la tricotilomanía.

http://www.tricotilomania.org/index.php?nom_familia=Preguntas%20y%20respuestas

http://www.trich.org/treatment/Guiasparaeltratamiento.html

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Vicente E. Caballo (dir)- Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos- Vol.1 Trastornos por ansiedad, sexuales, afectivos y psicóticos.

Morales-Domínguez, Z. (2012). Intervención cognitivo-conductual en un caso de tricotilomanía. Acción Psicológica, 9(2), 131-142 doi: http://dx.doi.org/10.5944/ap.9.2.4111

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¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS

Autor: Francisco Revert

De todos es sabido que cuando una pareja rompe su relación, en la mayoría de los casos, estas entran en un proceso doloroso y complicado de abordar, y sobre todo cuando encontramos dentro del proceso de separación hijos menores. Realizar un mal abordaje del proceso de ruptura de la pareja de cara a nuestros hijos puede implicar graves problemas emocionales y de desarrollo en los menores.DIVORCIO

Es nuestro deber como padres y adultos, encargarnos que dicho proceso de separación se produzca de la mejor manera con el fin de preservar lo mejor para nuestros hijos.

¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS SEPARAMOS?

La vida nos cambia a todos y a cada uno nos afectará de una manera.

  • A los padres: les cambiarán las rutinas, deberán encargarse de tareas que anteriormente no realizaban, algunos deberán ampliar su jornada laboral o buscar empleo y sobre todo deberán afrontar en solitario la crianza de sus hijos.
  • A los hijos: deberán acostumbrarse a vivir con cada uno de sus padres por separado, y alternar en distintas viviendas y sobre todo acostumbrarse a no disponer del contacto simultáneo con ambos progenitores.
  • Los sentimientos nos cambian.
  • La ruptura de la pareja nos generará dolor y pérdida, y este dolor vendrá generado por sentimientos como: la frustración, el alejamiento de un ser querido, la soledad o la añoranza de aquello que ya no existe.
  • Nos pueden aflorar sentimientos de rabia, enfado o cólera en la pareja, por lo que deberemos saber manejar dichas emociones y encauzarlas de manera sana para saber alejar a nuestros hijos de ellas y ayudarles a superarlo.

DIVORCIO2Afloran sentimientos negativos en los padres.

  • Ansiedad por enfrentarse a solas con la crianza de nuestros hijos.
  • Sentimientos de culpabilidad por la ruptura de la pareja.
  • Sentimientos de culpa por no poder dedicar a los hijos el tiempo que necesitan.
  • Sentimientos de culpa por ver mermados los ingresos y no poder dar a los hijos todo aquello que necesitan o desean.
  • No hablar con los hijos de lo ocurrido por no hacer daño.

Pero podemos crear alternativas:

  • Apoyarnos con la familia.
  • Confiar en uno mismo de que la cosa se superará, aceptar la ruptura.
  • Saber que nuestros hijos solo necesitan: nuestro afecto, nuestra presencia y compartir su vida diaria con nosotros.

¿Cómo decírselo a nuestros hijos?

  • Hablar de la ruptura es cosa de ambos progenitores.
  • Debemos consensuar que se le va a decir a los menores.
  • Evitemos expresiones emocionales.
  • Si no estamos preparados, abordemos primero nuestro proceso de separación.
  • Todo aquello que sea irrelevante y que pueda hacer daño a nuestros hijos no se lo cuente (hay cosas que a nuestros hijos no les interesa).
  • Expliquemos las cosas de manera clara y hagamos ver que los padres vamos a seguir ahí.
  • Expliquemos las cosas con claridad y no atribuyan culpables a la situación.
  • NO DUDEN en expresar afecto y cariño mientras explican a sus hijos la nueva situación.
  • Trasmitan que su decisión de adultos nada tiene que ver con el amor que tienen de cara a ellos y que no es una situación en la que ellos van a tener que tomar ninguna decisión.

¿En qué puede cambiar la conducta de nuestros hijos?

Los principales cambios que vamos a poder notar en nuestros hijos vendrán dados por, cambios en las comidas, en el sueño o sobre todo en el acatamiento de las normas o las notas escolares. Con ello están mostrando su enfado o ansiedad ante lo que está sucediendo. No se alarmen, tranquilícense, permanezcan atentos, informen a su entrono de lo que está sucediendo, no lo justifiquen y no permita que sea una excusa para no acatar sus responsabilidades.

DIVORCIO3¿Cómo afecta el divorcio según la edad?

  • De los 3 a los 7 años: dolores de barriga o cabeza, rabietas o recuperando conductas infantiles ya superadas como el control de esfínteres. Es muy importante hacerles ver a estas edades que sus padres van a estar ahí y mostrarles mucho afecto. Conviene una buena comunicación entre los progenitores y dejar de lado sus problemas.
  • De los 7 a la adolescencia (14): muchas rabietas y pueden aliarse con uno de los progenitores por intereses propios. Es muy importante detener estas conductas.
  • A partir de los 14: se alejan de los padres y se alían con su grupo de iguales. Si esto no se controla podemos hacer que se encierren en un mundo alejado de los padres y tomando conductas de riesgo.

Entenderse o enfrentarse.

Son muchos los sentimientos negativos, las emociones, las presiones sociales,…los que nos llevan a no querer entenderse con nuestra ex – pareja e incluso odiarla, pero caemos en un grave error, pues estos continuos conflictos, dañan gravemente el desarrollo de los hijos que tenemos en común.

Los riesgos del divorcio para los hijos.

  • Primero: nunca debemos utilizar a nuestros hijos como mensajeros si no queremos mantener contacto con la otra parte y mucho menos hablar mal de la otra parte en presencia de nuestros hijos. De esta forma evitamos producir tensión y ansiedad en nuestros hijos.
  • Segundo: no entorpezcamos la comunicación de nuestros hijos con el otro progenitor, es esencial para los menores mantener el vínculo con ambos progenitores.

Los abuelos y las nuevas parejas son también familia.

No olvidemos que los abuelos de los menores y las nuevas parejas de los progenitores son también parte esencial en la crianza de los menores, y debemos saber que juegan un papel esencial en la vida de los mismos.

Bibliografía
Basado en el documento “Ruptura de la Pareja” – José Manuel Aguilar Cuenca (psicólogo)
 


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RELAJACIÓN: ADAPTACIÓN RESPIRACIÓN PROFUNDA

El ejercicio puede realizarse en diferentes posiciones, aunque para iniciarse en su  práctica es recomendable utilizar la siguiente posición:

Túmbate en el suelo sobre una manta o similar. Dobla las rodillas y separa los pies unos 20 cm. dirigiéndolos suavemente hacia afuera, asegurándote de mantener la columna vertebral recta.respiraciónprofunda

Ahora explora tu cuerpo en busca de signos de tensión. Si es así intenta relajarla.

Coloca una mano sobre tu abdomen y otra sobre el tórax.

Ahora inspira lenta y profundamente por la nariz, haciendo llegar el aire hasta que percibas que la mano del abdomen se va levantando. Notarás que la mano del tórax se mueve sólo un poco y al mismo ritmo que la del abdomen (esto sólo será necesario que lo hagas las primeras veces hasta que te asegures de que realizas el ejercicio correctamente).

Se trata de una variación de uno de los métodos de relajación más sencillos que hay de aprender y de seguir, aunque no por ello menos efectivo, la relajación profunda. Una vez hayas adquirido el hábito de realizar las respiraciones correctamente, podrás utilizarlo en cualquier ocasión en la que sientas que tu organismo se activa.

Ya puedes expulsar el aire lentamente, si quieres puedes hacer un sonido como si hinchases un globo mientras notas como tu cuerpo se relaja de la cabeza a los pies. Durante este proceso procura imaginar que ves cómo se van relajando todos los músculos de tu cuerpo. Estás viendo como se relaja tu cabeza y a medida que expulsas el aire vas bajando por tu cuerpo y observando como se van relajando todos tus músculos hasta llegar a tus pies, percibes una gran laxitud por todo tu cuerpo.

Repite el ejercicio unas cuatro o cinco veces más.respiraciónprofunda3

Ahora vuelve a respirar profundamente, pero en este caso cuando vayas a expulsar el aire pronuncia para ti mismo la palabra R-E-L-A-X lentamente, de forma que cuando llegues a la X hayas recorrido todo tu cuerpo relajándolo completamente, desde la cabeza a los pies. Puedes repetir este mismo ejercicio otras cuatro o cinco veces.

Ya podemos pasar a realizar una serie de cinco ejercicios de respiración SIN TENSIÓN. Repetimos la serie anterior inspirando profundamente y espirando el aire mientras pronuncias la palabra R-E-L-A-X y visualizas tu cuerpo ajeno de toda tensión.

FINALIZACIÓN DE LA RELAJACIÓN

En este punto sentirás una agradable sensación de calma y seguridad y ahora lentamente tendrás que salir de ese estado de relajación, para ello contarás de uno a diez, y poco a poco regresarás a tu estado de plena conciencia. Sientes como tu cuerpo vuelve a cargarse de energía y vitalidad y tu estado de ánimo mejora sustancialmente. Progresivamente irás poniéndote en movimiento y abriendo los ojos y te sentirás estupendamente.

respiraciónprofunda4ALGUNAS RECOMENDACIONES

  • Para lograr que el método tenga los efectos deseados la principal recomendación es que se practique a diario, preferiblemente dos veces al día en sesiones que oscilen entre 5 y 10 minutos, se aconseja un mínimo de 3/4 semanas. A medida que se adquiera la práctica se puede pasar a una sola sesión, aumentando el tiempo si así se desea (no más de 20 minutos).
  • Es adecuado buscar un lugar tranquilo libre de interrupciones, con una luz tenue y si así lo deseas puedes poner una música tranquila, suave que transmita tranquilidad. Usar ropa cómoda que no te apriete te ayudará también a sentir mejor si tienes tensa alguna parte del cuerpo.
  • Una vez hayas adquirido práctica suficiente, es aconsejable que ensayes los ejercicios en otras condiciones tanto ambientales como posturales. La razón de esta recomendación es que de este modo podremos lograr “la generalización” y esto implica que a medio plazo podamos usar este ejercicio para relajarnos en cualquier momento y situación. Por ejemplo puedes intentar realizar las respiraciones de pie en tu casa, inicialmente en un lugar más tranquilo y paulatinamente practicando en unas circunstancias más adversas como en la sala donde otros conversan o ven la televisión. Esto te ayudará a habituarte a diferentes escenarios y te dará soltura para ponerlo en práctica en el trabajo cuando alguien o algo te ha activado demasiado, o cuando estás parado en un atasco de tráfico, o antes de entrar a un examen particularmente difícil, mientras esperas que te den el turno de entrada…

 Montse García

 


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GUIÓN RELAJACIÓN PROGRESIVA (Basado en Cautela y Groden)

INICIO DE LA SESIÓN – INTRODUCCIÓN DEL MÉTODO relajación3

En primer lugar es conveniente que el psicólogo hable con el paciente sobre posibles problemas físicos que éste pudiese tener tales como contracturas, hernias, dolores agudos en la espalda, etc… Una vez dado este primer paso  explicaremos a la persona en qué consiste y para qué sirve aprender una técnica de relajación como esta.

También hay que incidir en el hecho de que aprender a relajarse es algo que nos podrá ser útil a lo largo de nuestra vida en un gran y variado número de ocasiones. Asimismo se le indicará que es mejor vestir con ropa holgada y cómoda que no cause ninguna molestia mientras se realizan los ejercicios.

En segundo lugar se pasaremos a la explicación propiamente dicha

Cuando estamos angustiados o nerviosos, algunos músculos de nuestro cuerpo se tensan. El objetivo de esta técnica basada en la relajación progresiva de Jacobson, es que la persona aprenda a identificar cuales son los músculos que nota rígidos para que pueda relajarlos a voluntad y esta relajación muscular facilite que el sujeto también se relaje en su totalidad.

Para que la persona aprenda a identificar estas sensaciones el psicólogo le enseñará a tensar ciertos músculos y después a distenderlos, le diremos que esos son los mismos músculos que se tensan cuando el sujeto está nervioso.

Se le indicará que apriete los músculos que se vayan indicando lo máximo posible, el objetivo es que el paciente note en todos los músculos la sensación de tensión. Posteriormente se le pedirá que los relaje y que entonces deberá sentir una agradable sensación de laxitud. Destacaremos el hecho de que al principio es difícil conseguir tensar únicamente la parte del cuerpo que se le va marcando dejando el resto relajado, eso no debe preocupar porque con la práctica se logrará realizarlo sin problemas.

Otra cosa que es necesaria tener en cuenta es que este aprendizaje no se adquiere en unas pocas sesiones, lo principal es aprenderlo adecuadamente y practicarlo diariamente en casa hasta haberlo consolidado. Una vez la persona sepa cómo hacerlo, este conocimiento le permitirá relajarse en cualquier situación que le provoque ansiedad.

Es posible también notar alguna dificultad a la hora de tensionar algunas partes del cuerpo, si esto ocurre un buen truco es ensayar esos movimientos delante de un espejo hasta conseguir realizarlos con mayor facilidad.

INSTRUCCIONES

1.- Posición de relajación 

Hay varias posturas apropiadas para inducir la relajación, una de esas posturas es la de estar sentado en una silla y se puede utilizar para adiestrar al paciente en consulta. Dar las siguientes instrucciones:

  • relajación5Invitar a tomar asiento en una silla y que intente estar lo más cómodo posible.
  • Mantener la cabeza recta sobre los hombros y procurar no inclinarla ni hacia delante ni hacia atrás.
  • Apoyar la espalda en el respaldo de la silla y los pies en el suelo, colocar bien las piernas sin cruzarlas.
  • Dejar caer tus brazos sin tensión y apoyar las manos en los muslos dejando que caigan pesadamente sobre ellos.
  • Preguntar si se siente cómoda la persona e indicar que estaría bien si cierra los ojos (no es indispensable).

 

 

2.- Tensar y relajar grupos de músculos. Secuencia.

Brazo dominante

Extender el brazo y ponerlo tan rígido como sea posible manteniendo el puño cerrado, como cuando se aprieta fuertemente una pelota de goma con la mano. Comprobar como la tensión muscular aumenta en el bíceps, en el antebrazo, en los músculos de alrededor de la muñeca, en los dedos (10”). Ya se puede ir gradualmente relajando el brazo y bajándolo poco a poco, hasta volver a la posición original apoyando la mano encima del muslo. Decir a la persona en que compruebe que todos los músculos que ha trabajado están perdidos, apagados, relajados (15”). Incidir en que hay que experimentar la diferencia entre la rigidez anterior y la sensación de agradable relax de ahora.

relajación
Brazo NO dominante

Mismo proceso.

Tórax

Pasamos al tórax, tensarlo y ponerlo rígido, intentar apretarlo como si se quisiera reducir los pulmones, fuerte. Sentir la tensión que aparece en mitad del tórax y en la parte superior e inferior de cada pecho (5”). Ir relajando poco a poco el tóraz y sentir como va desapareciendo la tensión de esos músculos (10”). Ahora ya se puede experimentar la diferencia entre la tensión anterior y la relajación de ahora.

Estómago

Mismo procedimiento. Aquí deberá notarse la tensión en el ombligo y alrededor de éste, como en un círculo.

Debajo de la cintura

En esta zona se debe sentir la tensión en los músculos de debajo de la cintura, nalgas y muslos. El paciente focalizará su atención en trasero, muslos y resto de músculos que están en contacto con la silla.

Pierna derecha

Levantar la pierna horizontalmente arqueando el pie derecho hacia atrás en dirección a la rodilla ejerciendo el máximo grado de tensión posible. Comprobar la tensión en el trasero, pantorrilla, muslo, rodilla y pie (10”). Bajar la pierna lentamente e ir relajando los músculos hasta volvel a la posición inicial con el pie descansando en el suelo. Notar sensación de relajación y compararla con la tensión anterior (15”).

Pierna izquierda

Mismo proceso.

Cara

Es una zona particularmente difícil y es conveniente decírselo al paciente para que no se desanime. Arrugar la frente subiéndola hacia arriba tanto como se pueda. Se advertirá la tensión sobre el puente de la nariz y alrededor de cada ceja (5”). Relajar despacio y percibir la agradable sensación de falta de tensión en esos músculos.

Ojos

Apretar fuertemente los ojos sintiendo la tensión a su alrededor, en los párpados y sobre los bordes interior y exterior de cada ojo. Concentrarse en las zonas tensas (5”). Ir relajando poco a poco tanto como se pueda y sentir la diferencia entre las dos sensaciones.

Nariz

Es tal vez la zona que resulta más difícil para algunas personas. Si no se consigue también se puede practicar frente a un espejo hasta mejorar la ejecución.

Arrugar la nariz percibiendo  que el puente y los orificios estén especialmente tensos (5”). Ir relajando gradualmente esos músculos (10”) y sentir la diferencia entre la tensión inicial y la relajación de ahora.

Sonrisa

Adoptar la postura de una sonrisa forzada notando que tanto el labio superior como el inferior y también las mejillas estén rígidos. Apretar los labios fuertemente contra tus dientes (5”). Ir relajando gradualmente y sentir la diferencia.

Lengua

Colocar la lengua de modo que apriete fuertemente el cielo de la boca. Ser consciente de dónde se siente la tensión dentro de la boca, en la lengua y en los músculos de debajo de la mandíbula (5”). Ir relajando y comparando las sensaciones.

Mandíbula

Apretar los dientes, deberán notarse la tensión en los músculos que están a los lados de la cara y las sienes, hay que fijarse en la sensación (5”). Ir relajando poco a poco la mandíbula, separar los dientes, y experimentar la sensación de dejarla ir (10”). Sentir la diferencia.

Labios

Arrugar fuertemente los labios. Notar la tensión en los labios superior e inferior y en la zona que los rodea (5”). Ir relalando gradualmente y experimentar la diferencia entre ambas sensaciones.
Cuello

Tensar el cuello lo máximo posible comprobando que la tensión se siente en la nuez, a cada lado del cuello y en la nuca (5”). Ir relajando paulatinamente el cuello y notando la pérdida de la tensión (10”). Notar la diferencia.

Espalda

Permaneciendo sentado inclinar el cuerpo hacia delante, elevar los dos brazos flexionados llevando los codos hacia atrás y hacia arriba mientras se arquea la espalda hacia adelante. Apretar tanto como se pueda sin hacerse daño, notar la tensión en los hombros, sobre la mitad inferior de la espalda (10/15”). Ir relajando poco a poco la espalda y llevando el cuerpo hacia el respaldo de la silla volviendo gradualmente a la posición inicial. Notar la diferencia entre la tensión inicial y la relajación actual (15/20”).

Estos ejercicios pueden complementarse con ejercicios de respiración profunda que nos ayudarán también a ser conscientes del efecto beneficioso que nos aporta el saber respirar correctamente. Ya dedicaré otro post a estos ejercicios.

CONSEJOS PARA LA PRÁCTICA

relajación6Las condiciones del entorno son importantes. Escoger un lugar tranquilo, libre de interrupciones, con luz tenue y sin ruidos, también es agradable poner algo de música tranquila que nos haga sentir bien.

Usar ropa holgada y cómoda, si es posible descalzarse, mejor, de modo que nada apriete y se pueda sentir como cada parte del cuerpo se va tensando y relajando.

Varias posturas aconsejables:

  • Sentado, tal y como se ha explicado arriba.
  • Acostado en la cama, en el suelo, sofá…
  • Reclinado en un sillón con reposabrazos.

Es importante ser consciente de que ese tiempo es para dedicarlo a uno mismo y no hay que preocuparse de nada más, sólo de disfrutar dejando fuera cualquier otra preocupación.

Al margen de estas sugerencias, la condición más importante para que el aprendizaje de esta técnica se lleve a cabo es la constancia en la práctica diaria. Mis recomendaciones a este respecto son:

  • Una vez aprendida la técnica, practicar dos veces al día durante las dos primeras semanas.
  • La tercera semana se podrá reducir la práctica a una sesión diaria.
  • A partir de la cuarta semana ya no será necesario practicar todos los días, cada dos días será suficiente.

 

Montse García

 

 

 

 


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EL ATAQUE DE PÁNICO

ataquepánicoPánico es una palabra de origen griego que deriva del dios griego Pan (o Panikos). Éste era el dios del bosque y los pastores y se disfrazaba para ocultar su identidad y asustar con bromas terroríficas a los incautos, sus bromas provocaban “pánico”.

La denominación de ataque de pánico o crisis de angustia se emplea generalmente para denominar la experiencia de aparición súbita de intenso miedo que se acompaña con síntomas fisiológicos. Son muchas las personas que en un momento u otro de su vida han experimentado una crisis de pánico.

Objetivamente tener un ataque de pánico no es peligroso para la persona que lo sufre, aunque sin embargo estos accesos de pánico conllevan un sentimiento de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. Las personas que lo experimentan muchas veces creen que están a punto de morir, que les va a dar un infarto o una trombosis e incluso temen perder el control y volverse locas.

¿A qué llamamos ataque de pánico?

Según el DSM-IV-TR (American Psychiatric Association) un ataque de pánico o crisis de angustia consiste en un periodo discreto de intenso miedo, aprensión, terror o malestar que va a acompañado frecuentemente por una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso de escapar y durante el cual aparecen cuatro o más de los siguientes síntomas y alcanzan su máxima intensidad en los primeros 10 minutos:

-Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
– Sudoración.
-Temblores o sacudidas.
– Sensación o falta de aliento.
– Sensación de atragantarse.
– Opresión o malestar torácico.
– Náuseas o molestias abdominales.
– Inestabilidad, mareo o desmayo.
– Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
– Miedo a perder el control o volverse loco.
– Miedo a morir.
– Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
– Escalofríos o sofocos.

Un fenómeno característico del ataque de pánico documentado por Barlow (1988) es su omnipresencia ya que la mayor parte de los pacientes afectados con trastorno de ansiedad, sea cual sea el tipo, ha tenido o tiene experiencias de ataques de pánico. Sin embargo destaca también el hecho de que la crisis de pánico es común también en la población no clínica (sin trastornos de ansiedad).

Hoy día la mayoría de los estudiosos y expertos en este tema asumen que sólo el primer ataque de pánico es auténticamente espontáneo e inesperado, si se dan más ataques lo más probable es que estén disparados por algún tipo de asociación que hace el sujeto y de la que éste pueda ser más o menos consciente.

Por otra parte, mencionaré de forma breve que existe otra categoría relacionada llamada Trastorno de Pánico, la cual para ser diagnosticada según también el DSM-IV-TR, requiere que el sujeto, entre otras cosas, haya tenido ataques de pánico inesperados recurrentes.

El círculo vicioso del pánico

La ansiedad es una reacción normal y adaptativa de la que disponemos todos los seres humanos para ponernos a salvo cuando tenemos que afrontar algún peligro. Así, la crisis de pánico o estado de ansiedad aguda sería una reacción automática y refleja, cuyo objetivo es ayudarnos a sobrevivir (huyendo, atacando, buscando ayuda, etc.) , y que se pone en marcha cuando percibimos un peligro grave e inminente.

Lo que representa un problema para nosotros es cuando esa reacción automática y refleja de alarma se pone en marcha sin que exista un peligro real (falsas alarmas). Nuestro cuerpo se prepara para “defenderse” y para ello se producen una serie de cambios NORMALES en estos casos tales como: calor, sofoco, sudor, escalofríos, ver “lucecitas”, temblor, dificultad para pensar normalmente, nauseas, cansancio, opresión en el pecho, etc… Y cuando todo esto ocurre la persona que lo experimenta piensa que estas sensaciones son peligrosas para ella, lo cual aún activa más el sistema de alarma, y, por tanto, las sensaciones y el miedo aumentarán.

 ATAQUE PÁNICO

ataque pánicoTodo podría empezar el día en que se experimenta el primer ataque de pánico. En este momento pudo ocurrir algo que influyese en que tus sensaciones internas fueran más fuertes de lo habitual (por mayor estrés, estar muy nervioso, haber tomado algún tóxico, etc.). También se han podido dar circunstancias personales que hayan influido en que hicieras una primera interpretación catastrófica de las sensaciones internas que notaste, y que dicha interpretación se mantuviese en el tiempo. Por ejemplo es algo muy común que hayamos oído que alguien que conoces haya tenido una enfermedad grave cuyos síntomas son similares a las sensaciones que tú notaste al inicio de tu primer ataque.

Así, después de este primer ataque que fue una experiencia aterradora para ti, puedas quedar convencido de que tienes una enfermedad, física o mental, muy grave y cuyos síntomas pueden reaparecer en cualquier momento.

A partir de ese momento, empiezas a autoobservarse continuamente en busca de cualquier señal interna. Al focalizar tu atención hacia las sensaciones sentidas es más fácil que notes que algo pasa en tu cuerpo, y si notas alguna sensación se puede volver a activar tu creencia de que estás en peligro activando tu organismo y poniendo en marcha el círculo vicioso que te puede llevar a un nuevo ataque de pánico.

No es peligroso

Los ataques de pánico no representan ningún peligro para la persona. No pueden dañar tu salud física, ni mental, ni tampoco pueden hacer que pierdas el control. La reacción de pánico tiene como misión proteger a tu organismo del peligro y no puede hacerte daño.

Si en los momentos en que experimentas un ataque de pánico estuvieses ante un peligro real, todas esas reacciones y cambios de tu organismo te ayudarían a ponerte a salvo, huyendo, atacando o buscando ayuda.

De ahí la importancia de comprender de que hacer interpretaciones catastrofistas de las sensaciones que percibes en tu cuerpo es lo que ayuda a que vuelva a surgir otro ataque de pánico.

Qué hacer cuando tienes un ataque de pánico.

Tener ataques de pánico puede representar un importante problema para algunas personas ya que les produce un gran sufrimiento y les puede llegar a condicionar mucho su vida. En estos casos es recomendable que acudir a un psicólogo para que ponga en marcha la intervención apropiada en este tipo de casos.

No obstante, al objeto de poder manejar un ataque de pánico si éste aparece, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Intenta no asustarte porque las sensaciones que experimentas no son peligrosas para ti, ni te vas a volver loco.
  • Si sientes que estás a punto de sufrir una crisis de pánico, antes de que empiece, intenta distraer tu atención concentrándote en cualquier objeto que tengas delante o habla con alguien que tengas cerca.
  • Si ya estás teniendo el ataque, piensa que, aunque es muy molesto, no resulta peligroso para ti.
  • Intenta calmarte y evitar los pensamientos negativos. Aprende a parar estos pensamientos en su inicio. Practica en casa el decirte “stop” o “para”, o “basta” cuando pensamientos no deseados invadan tu mente.
  • Si estás hiperventilando (respiración superficial y rápida), procura no asustarte, no es peligroso. En este momento debes tratar de restablecer la respiración normal, hay varias fórmulas para lograr esto:
  • La más conocida es ponerse una bolsa en la boca y nariz y respirar en ella, esto favorece la regulación del nivel de CO2. Lo usual es hacer cinco respiraciones en la bolsa y dos fuera y repetir hasta que pase el ataque.
  • Si no tienes bolsa haz lo mismo poniendo utilizando tus manos y poniéndolas ahuecadas en tu nariz y boca.
  • También puedes intentar hacer respiraciones profundas inspirando e intentando retener unos segundos el aire y luego espirándolo tantas veces como lo necesites.

No dejes de hacer lo que estabas haciendo, una crisis de pánico no te hará perder el conocimiento ni te producirá desmayo. Si sigues haciendo cosas será más fácil que alejes los pensamientos negativos.

Tal y como he dicho anteriormente, si estos ataques de pánico se vuelven recurrentes y te producen malestar es posible que estés sufriendo un trastorno de pánico por lo que la mejor opción sería acudir a un profesional de la psicología a que te ayude a solucionar este problema.

Autora: Montse García.

Bibliografía
DSM-IV.TR – APA
AGORAFOBIA Y PÁNICO – Arturo Bados López
MANUAL PSICOEDUCATIVO PARA EL CONSULTANTE DE TRASTORNO DE PÁNICO – Lic. Lorena Frangella / Lic. Mónica Gramajo.
MANUAL DE PSICOPATOLOGÍA , VOLUMEN II, ED. REVISADA – Amparo Belloch, Bonifacio Sandín y Francisco Ramos.
EL TRASTORNO DE PÁNICO, MANUAL PARA EL PACIENTE – Lic. Marcelo Agustín Mombelli.
QUÉ HACER ANTE UN ATAQUE DE PÁNICO – Siquia – www. Siquia.com