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CARACTERÍSTICAS NIÑOS Y NIÑAS CON DIFICULTADES ATENCIONALES. RECOMENDACIONES

Montse García

inatentos2Hay muchos niños y niñas con dificultades para prestar atención en sus clases, haciendo los deberes, incluso atendiendo a las instrucciones que les dan sus padres u otras personas y que a estos niños les resultan difíciles de seguir.

Según algunos estudios, la condición de Déficit de Atención (por diversos motivos) es más frecuente que los casos de niños inatentos con déficit de atención con hiperactividad. Por otra parte parece que en la primera condición se da más fracaso escolar, mientras que en los casos de hiperactividad hay más problemas de conductas (García Pérez, 2008).

Para tenerlo claro haremos una distinción entre los problemas atencionales de los niños inatentos y los hiperactivos.

  • Déficit de eficacia atencional (Niños inatentos). Esto se refiere a la calidad en la capacidad de atención: dificultades para atender a los detalles, para establecer conexiones entre los estímulos, comprender y relacionar señales, identificar los estímulos relevantes, etc…
  • Déficit de atención sostenida (Niños con hiperactividad). Consistente en no poder mantener la atención en algo durante mucho tiempo y todo ello acompañado de un excesivo movimiento.

inatento3Los niños inatentos sin hiperactividad parece que no tienen problemas para mantener la atención durante mucho rato, pero sin embargo el tiempo en que prestan atención no se dan cuenta de qué es lo importante. Poseen un tiempo cognitivo lento, no retienen o no consiguen recordar conceptos para nombrar o describir situaciones, ya que necesitan un periodo más largo para poder identificar cual es la información necesaria. Si se les da un plazo de tiempo más largo para elaborar sus respuestas éstas pueden ser más acertadas. Estos niños suelen tener una serie de problemas que se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Problemas en la comprensión y el razonamiento lógico.
    • Aún teniendo inteligencia normal o superior, suelen cometer errores en la ejecución de las operaciones de cálculo o bien van retrasados aprendiendo los mecanismos y procesos de las operaciones.
  • Pierden el rumbo de la tarea.
    • Como no suelen llamar la atención de los maestros en clase, es fácil para ellos ir a otro mundo y estar “ausentes” durante largos períodos en los que están sin captar la información necesaria para aprender lo que explica el profesor.
  • Auto observaciones orales.
    • Es característico que cuando reciben una instrucción la repitan de forma oral como medio de fijar los detalles concretos de lo que se les dice.
  • Poco Activos.
    • No se mueven en exceso, a veces incluso son poco activos y lentos. Pueden pasarse mucho tiempo sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. Muestran torpeza en su autonomía.
  • Dificultades sociales.
    • No suelen participar en peleas ni ser provocadores. A diferencia de los niños hiperactivos muestran menos conductas disruptivas por lo que son mejor aceptados.
  • Dificultades escolares.
    • Presentan más problemas en comprensión oral y de aprendizaje, retraso del lenguaje y dificultades en matemáticas que los que son hiperactivos.

Al tratarse de niños que no muestran conductas disruptivas y que suelen estar quietos, tranquilos y aparentemente atendiendo lo que se les dice, muchas veces pasan desapercibidos sin ser identificados como TDA hasta que se producen problemas escolares o fracaso escolar. Porque dado que estos niños muchas veces no completan sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores imprudentes y evitan actividades que requieren trabajo mental continuo y de mucha concentración, frecuentemente se les supone perezosos, desmotivados e irresponsables,

Algunas estrategias educativas a tener en cuenta para mejorar el rendimiento de estos niños son:

  • Programar actividades cortas y adecuadas a sus capacidades de atención y control.
  • Entrenamiento sistemático con técnicas que trabajen las diferentes áreas cognitivas: pensamiento, atención, lenguaje, memoria, percepción, flexibilidad y razonamiento.
  • Dividir las tareas en partes, indicando un tiempo límite de cada una y reforzando positivamente la realización correcta de cada una.
  • Priorizar calidad sobre cantidad.
  • Supervisar su trabajo.
  • Disminuir el ruido y otros estímulos distractores.
  • Tener buena organización de todas las actividades que tiene que hacer el niño, poner a la vista la planificación de las mismas.
  • Intercalar tareas menos motivadoras con otras tareas más activas.
  • Hacerles conscientes de la importancia de su implicación en los estudios sin alterarnos, usando un tono de voz tranquilo.

A su vez si se quiere que en casa los niños estén más motivados hacia el aprendizaje pero sin adoptar posturas que ataquen la autoestima del niño habría que tener en cuenta que se deben evitar ciertas expresiones típicas y mensajes erróneos que se envían muchas veces a los niños y que hay que evitar.

  • Desautorizar. A uno de los progenitores o a un docente es un error, esto los desorienta.
  • Exageración. “Eres el mejor”, aunque son expresioneinatencións que se usan para dar ánimos, es mejor concretar lo que hace bien y evitar fomentar la competitividad.
  • Desesperación y derrotismo: “Estoy harto”, “Haz lo que te dé la gana. Yo ya paso”. Esto se dice una y otra vez pero se queda en un desahogo y no se introducen propuestas ni soluciones. Los niños saben que todo seguirá como está cuando pase el enfado.
  • Generalización. “Nunca haces lo que se te dice, siempre desobedeces”. No puede ser verdad que nunca obedezca ni que siempre haga todo mal. Es mejor reconocer lo que hace bien y concretar lo que puede hacer mejor.
  • Expectativas negativas. “El día de mañana no servirás para nada”. El peso de esta expectativa de fracaso puede terminar en desmotivación, además estas frases pueden quedar en la mente del niño y pasar a formar parte de su autoconcepto.
  • Etiquetas. “Eres malo”. Si utilizamos el verbo ser transmitimos que se trata de la esencia del niño y que no puede cambiarlo, mejor hablar de sus conductas “te estás portando mal”, ya que esto sí puede mejorarlo el niño.

Por último si queremos mejorar la comunicación con los hijos inatentos se pueden seguir estas sencillas recomendaciones que ayudan a utilizar una comunicación más asertiva:

  • Fomentar el uso de recompensas verbales y materiales.
  • Mirar a los ojos al niño cuando vamos a hablarle.
  • Tocarle suavemente para recuperar su atención.
  • Hablarles de forma clara y precisa, con mensajes cortos y de fácil comprensión.
  • Dar las órdenes poco a poco y no de una sola vez.
  • Estos niños suelen tener baja tolerancia a la frustración por lo que se sugiere que cuando se enfade por algo que no le gusta nos esperemos un tiempo antes de seguir conversando con ellos.
  • A veces se evitan reacciones indeseadas anticipándole con tiempo las cosas que tienen que hacer y que a ellos no les gustan.
  • Proporcionar de vez en cuando situaciones en las que sabemos que va a tener éxito y darle mensajes motivadores para alentarle a seguir.
  • Alternar actividades más complejas y más aburridas junto con otras en las que destaquen sus virtudes y sean más motivadoras.
  • Valorar todos los esfuerzos que realicen y no enviar continuamente mensajes críticos hacia ellos.

Bibliografía utilizada
Información extraída de: http://www.fundacioncadah.org